Múnich, sepultada

A un lado, las vías del tren; al otro, un garito con pinta de discoteca hawaiana de los años cincuenta. Es el Backstage, “la sala que programa los mejores conciertos de metal de Múnich”, nos explica un asiduo al lugar. Las apariencias engañan. Es domingo por la noche y arranca el Free & Easy Festival. Sepultura encabeza el cartel de la primera jornada.

Los brasileños han perdido caché desde la marcha de los hermanos Max e Igor Cavalera (de la formación original sólo se mantiene el bajista Paulo Jr) pero en Alemania todavía tienen mucho tirón. Es el tercer año consecutivo que participan en este macrofestival, que en esta edición contó con 169 bandas de heavy, punk, hardcore, reggae o música electrónica. Durante catorce días pasaron por allí bandas como The Dickies, Agnostic Front o Total Chaos.

Sepultura se metió enseguida en faena, y nada mejor para empezar que ‘Arise’. La figura de su vocalista, el estadounidense Derrick Green, impresiona sobre el escenario. Es un bigardo de mucho cuidado. “Somos Sepultura do Brasil”, dice Green. Más que nada por si a alguien no le había quedado claro. Con tanto cambio de formación nunca se sabe… El público les correspondió con un sonoro “Sepultuga, Sepultuga…”. Los alemanes tienen un problema con las erres. Nos la pronuncian bien ni hartos de cerveza.

En un ambiente festivo-veraniego, con señoritas en minifalda pintadas en la pared, la banda brasileña soltó toda su retahíla de clasicazos: ‘Troops Of Doom’, ‘Territory’, ‘Servus’… Los temas de su último disco, ‘Kairos, pasaron algo desapercibidos. Destacaron ‘Seethe’ y, sobre todo, el cover de ‘Just one fix’ de Ministry. Sin más respiro que las breves palabras de Green entre canción y canción, no hubo tiempo para el descanso.

Como consecuencia, muchos saltos, empujones y algún que otro cuello descuajeringado. Así durante cerca de hora y media de intenso thrash, con pinceladas de death metal e incluso de música tradicional brasileña. Para acabar descargaron 'Ratamahatta' y 'Roots bloody roots'. El resultado final fue satisfactorio, aunque más de uno se fue con la sensación de que cualquier tiempo pasado fue mejor.

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