Una de oso panda para despedir 2013

Lendakaris Muertos son ahora mismo el máximo exponente del punk heredero del rock radical vasco de los ochenta. Grupo en alza, de lo mejorcito de la escena nacional, que no para de ganar seguidores. Prueba de ello es que llenaron durante dos días consecutivos (viernes y sábado) la sala Gruta 77 de Madrid. 
Fueron sus dos últimos conciertos antes de tomarse un año sabático en 2014. Y, como siempre, hubo mucho cachondeo y mucha diversión. Los navarros pasan de discursos anti-sistema panfletarios y tiran de humor para desenmascarar las miserias de la sociedad actual. No son una banda de punk al uso, aunque siguen a rajatabla la fórmula de canciones cortas y aceleradas y letras críticas y reivindicativas sobre temas sociales y políticos.
Despidieron su gira el sábado con un show formidable, en el que repasaron buena parte de su prolífico repertorio. Tan provocador como de costumbre, el frontman Aitor Ibarretxe salió al escenario enfundado en una bandera española para arrancar con el irónico ‘Gora España’ de su primera maqueta (2004). En esta ocasión, a diferencia de lo que suele pasar en Esukadi o Cataluña, no les silbaron ni abuchearon. Era el inicio de la fiesta. La chavalería, mayoritaria en la sala, se puso a saltar y a bailar completamente entregada a los designios de los de Pamplona. La comunión entre el público y la banda era total. En un visto y no visto sonaron ‘Estamos en esto por las drogas’, ‘Drogopropulsados’, ‘Cabrón’ o ‘Cómeme la franja de Gaza’. Sin descanso, a toda leche.
Las canciones se sucedían sin parar, con un incansable (y posturitas) Ibarretxe en continua interacción con los asistentes. Tras algunos temas antiguos de la banda, como ‘Pasau de rosca’, ‘Detector de gilipolleces’ u ‘Horóscopo’, volvieron a la carga con ‘Simpatía por el de Bildu’, ‘Una de rumanos’ o ‘Pendientes de perla’ de su último disco ‘Crucificados por el antisistema’ (2012). Los momentos álgidos llegaron con los himnos ‘Oso panda’, ‘Odio el fútbol’ o ‘Violencia en acción’. Cayeron todos sus clásicos, de hecho, en alrededor de dos horas se ventilaron unos cuarenta temas. Dejaron para el final ‘La hoz y el Martini’, ‘Eta, deja alguna discoteca’ y ‘Veteranos de la kale borroka’.
Mención aparte merecen los teloneros Pussycat Kill, banda madrileña de punk con raíces norteamericanas (a lo Rancid o Bad Religion) que se ganó al público con una buena actuación a modo de presentación de los temas que darán forma en 2014 a su primer álbum.

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