Entrevista a Agnes Castaño, de Lilith

'La sociedad tiene una mala imagen del rock'

La banda barcelonesa Lilith está viviendo su mejor momento: abrió en junio los dos conciertos de AC/DC en España y acaba de publicar su segundo disco Sal Si Puedes. El Rock de la Urbe charló con su cantante, Agnes Castaño, antes del concierto que ofrecieron en Sant Carles de la Ràpita (Tarragona), con Tako y Azero.

¿Qué tal fue la experiencia de telonear a AC/DC en los dos conciertos (Madrid y Barcelona) de su gira española?
Las semanas previas fueron de locura: mucho estrés con las entrevistas, los ensayos, montar la logística de ambas fechas… Ya en los conciertos, fue emocionante por todo lo que supone abrir para uno de los más grandes, pero a la vez frustrante porque no nos daban sonido más allá de las primeras filas. El público, en general, reaccionó muy bien. Ver a nuestros fans con nuestras camisetas coreando todos los temas en medio de la multitud fue muy emocionante…

¿Conocistéis al grupo australiano en persona?
No, estabamos muy liados con gente de prensa que vino especialmente a cubrir nuestro bolo y con invitados e historias. La única que estuvo con ellos fue mi madre, pero no les dijo nada porque no habla inglés (risas).

¿Qué anécdota guardáis de aquellos conciertos?
En Madrid, Yosi de Los Suaves estaba a mi lado coreando todos los clásicos de AC/DC como si fuera un chico de 15 años y al fondo, en medio de un océano de cabezas, estaba Angus Young. Nunca olvidaré esa imagen.

Acabáis de publicar vuestro segundo disco 'Sal Si Puedes', ¿cómo defines este álbum?
Es la continuación del anterior, No te R.I.N.D.as, y forma parte de una trilogía –que terminará con Leche de rock–, que trata sobre cómo enfrentarse a la vida desde la adolescencia hasta la madurez. En esta segunda parte, la persona ya está metida en el engranaje social y corre el peligro de perder su identidad y convertirse en uno más del ejército. Hemos hecho una metáfora con Caperucita Roja, que se deja seducir por el lobo y se mete en el bosque.

Este disco es más ‘rocanrolero’ que el anterior.
Sí. El primero hablaba del miedo a enfrentarse a la sociedad y a uno mismo. Era más oscuro y más áspero. En cambio, Sal Si Puedes habla del peligro de corromperte y es más alegre musicalmente.

Habéis contado con la colaboración, entre otros, de Barricada, Carlos Pina (Panzer) o Fernando Madina (Reincidentes).
La idea de estas colaboraciones es dar una imagen unitaria del rock. La sociedad tiene una imagen muy mala del rock y quisimos reunir a algunas estrellas del panorama español para demostrar que el rock es una manera de vivir y no sólo una etiqueta musical.

¿Con este segundo disco esperáis consolidaros en la escena nacional?
De momento es pronto para pensar en eso. Es un disco más asequible que el anterior y está pensado para llegar a un público más amplio. Esperamos que a los que les gustó el primero les sorprenda y a los que no nos conocían les entre más rápido.

Lilith ha dado un gran salto en el último año...
La gente empieza a familiarizarse con el grupo: se desplaza para ver los conciertos, conoce los temas, compra nuestros discos, aunque se los podrían descargar gratis en internet... Es muy bonito.

¿Cómo se lleva eso de ser mujer y líder de una banda de rock?
Muy bien. Nunca he permitido que ser mujer sea una condición especial y cuando alguien ha intentado que lo fuera le he parado los pies rápidamente. Es mejor actuar con normalidad y que la gente también lo vea así.

Esta noche tocáis en Sant Carles de la Ràpita...
Procuraremos darlo todo sobre las tablas, como hacemos siempre. Nos planteamos cada concierto como si fuera el último. El directo es la parte más importante de banda y tiene que ser la mejor.

¿Tenéis alguna sorpresa preparada?
No hay nada pensado, aunque siempre hay sorpresas... y , a veces, los sorprendidos somos nosotros (risas).

Compartiréis escenario con Tako, uno de los referentes del rock español en las últimas décadas.
Estaremos muy agusto, como siempre que tocamos con grupos de toda la vida. No los conocemos personalmente, pero tengo la sensación de que nos llevaremos muy bien.

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